lunes, 12 de marzo de 2007

vírgen, loco, drogado


No lo veas más.
No les hagas caso, ellas que saben.
Ni siquera para decirle que no querés verlo más.
No, no les hagas caso.
Mejor por teléfono, sí.
Es una asco, pero más asco es lo que hizo. Y además, ellas que saben...
Mejor seguí tu vida, mejor olvidate.
Ya tendrás treinta años y te acordarás y podrás decidir si perdonarlo o no.
Te darás una tonta excusa tipo él es un imbécil él no sabía que hacía y era necesario que eso sucediera para llegar a ser quien sos...
Mientrás, en el camino irán quedando tus juguetes; tus títeres decapitados.
Uno vírgen, uno loco, uno drogado, uno y otro y otro.
Uno: chico bonito, trabajador, prototipo de buen novio.
Te traerá en su autito de la facultad, te regalará rosas en tu cumpleaños y un peluche al mes de noviazgo. Te llevará a bailar y usarás minifaldas, tacos y polleras sexies.
Un día te dirá que está confundido, y llorará en tu vereda hasta que te asquees de verlo así y otra vez uses tu palmadita de pena y repitas el discursito de no es tu culpa.
Nunca será culpa del otro, nunca el otro será un tirano, un imbécil, un abusivo, un pajero...
Lo esperarás unos días, unos meses, unos años, a ver si cambia de opinión, a ver si descubre que te ama. Y mientras lo odiarás, y lo odiarás más el día que una buena amiga te venga con el cuento de que lo vio por ahí de la mano de otra chica ¿una bonita? ¡si! ...pero debe ser tonta, porque a ese las mujeres inteligentes lo asustan, si no mirá lo que pasó con vos.
Otro: demasiado joven, demasiado inocente, querrá dejar de serlo con vos. No te pinchará ni te cortará pero allá irás, pobrecito, tan joven, no sabe nada. Y al día siguiente no estamos hechos uno para el otro y qué maduros que somos lo dejamos todo así, amigos, sin escándalo, que báraro, que lindo, te sentirás tan adulta, tan superada.
Otro: lindo, si, qué lindo, pero nunca se te hubiese cruzado acercártele, y claro, hace mucho que estabas sola y al fin y al cabo no parece tan malo, y bueno, una noche será un beso y otra un abrazo y un día te sentarás con él en la escalera de un supermercado y estará lloviendo y estarán apretados y se irán, por una ironía, a la habitación de él, pero sin compromiso eh y un día él estará muy contento porque gracias a vos ahora está más limpio y porque, sorpresa, quiso sorprenderte con un regalo porque ya hace seis meses que estamos juntos, y vos decidirás que es hora de hacer un viaje, un largo viaje, un lejano, sobre todo lejano viaje.
Uno: el ideal, lo amarás, lo dejarás. No podrás soportar el amor, no sabrás amar.
Tal vez aprendas, pero...
Otro: castigo. Buscarás el fondo, pero nena no hay fondo y buscarás igual, tristemente, porque sabés que no hay fondo, pero igual seguirás, y qué tonta, si sos tan ineligente porqué te hacés la tonta, o acaso sos tonta y por eso te creés inteligente.
Otro, otro corazón para romper, vos te lo buscás, o que te consuma o que lo consumas ¿término medio? no, nena, no, eso no existe.
Nunca uno bueno, no.

Ese, el bueno, tal vez cuando madures.